¿El Opus Dei o la especulación urbanística?
Irregularidades en la votación de la licencia de demolición de la torre de los laboratorios Jorba y la teoría de conspiración del propio arquitecto Miguel Fisac rodean de misterio la demolición de uno de los edificios más emblemáticos de Madrid, hace este mes 20 años
| La torre de los laboratorios JORBA, conocida popularmente como 'La Pagoda' debido a su forma inspirada en las tradicionales construcciones japonesas. |
| Panorámica de 'La Pagoda' antes de su derribo en 1999. |
El constructor perfeccionista: la torre por el tejado
| Detalle del sistema de vigas de hueso, inventado por Miguel Fiscac. |
| El arquitecto, constructor y diseñador Miguel Fisac con sus célebres 'vigas de hueso' que caracterizaron su obra. |
¿Fue culpa del Opus Dei o de la especulación urbanística?
La relación de Fisac con el Opus Dei y su fundador, José María Escrivá de Balaguer, fue muy intensa. Desde los inicios —se dice que le ayudó a cruzar los Pirineos durante la Guerra Civil— a los desencuentros posteriores, que comenzaron a suceder en términos de arquitectura y arte y que acabaron en discrepancias entre el entendimiento teológico del arquitecto y el de la organización según esta iba creciendo y buscando cada vez más poder.
Sin embargo, las razones que parecen más evidentes son poco épicas: la torpeza administrativa unida a la especulación inmobiliaria. Pocos años antes del derribo, el mismo Ayuntamiento había elaborado un catálogo de edificios protegidos para el nuevo Plan de Urbanismo de 1997 y no había incluido La Pagoda en el listado final. El entonces gerente municipal de Urbanismo, Luis Armada, justificó la destrucción alegando que tenía un diseño "funcionalmente incorrecto".
En cualquier caso, todos los aspectos que rodean al hecho de la demolición de La Pagoda son confusos. Por una parte, ¿fue la torre de Fisac incluida en el listado por los arquitectos Lasso y Carvajal en una primera selección y posteriormente eliminada? ¿Era el catálogo sobre el que ellos asesoraron demasiado poco exhaustivo?
Por otra parte, subyace el misterio en torno a la votación para la aprobación de la licencia de derribo. Armada afirma que fue una votación unánime —en la cual él no estuvo—, información que desmienten cuatro de los siete vocales. Aparece, además, cierta incompatibilidad entre las fechas de la reunión de la comisión, las que figuran en las actas y la de la aprobación de la licencia y su concesión.
| Protestas en julio de 1999 por el derribo de La Pagoda |
Parece que la única motivación era la de sacar más rentabilidad a la edificabilidad del terreno y por ello decidieron destruir para construir de nuevo. Según comenzó el derribo se desencadenaron protestas de arquitectos —entre los que se encontraban Juan Navarro Baldeweg o Emilio Tuñón—, historiadores e ingenieros, junto a la contundente reivindicación del entonces decano del Colegio de Arquitectos de Madrid, Fernando Chueca, que de poco sirvieron.
Álvarez del Manzano no supo reconocer a tiempo el valor de este edificio y su importante contribución a la historia de la arquitectura, y por ello no fue consciente de la atrocidad que suponía no incluirlo en aquel listado. Cuando quiso reaccionar era demasiado tarde. Torpemente invitó a Fisac a construir de nuevo la torre en otra localización a lo que el arquitecto respondió: "Eso es una tomadura de pelo".




